Relatos

La sabiduría de una anciana:
«¿De qué sirve la libertad de expresión si no hay libertad de pensamiento?», se preguntaba una anciana mientras veía a un joven escribiendo un tuit.

Pobreza energética:
La negrura de la habitación le transmitía miedo; el frío, intranquilidad. Su padre, arropándolo, lloraba por no poder pulsar el interruptor.

Un sueño engañoso:
Me paralizó un sentimiento extraño. A mi alrededor no había guerras o hambre. No había odio. Aquella sensación ajena se llamaba paz y no era mía, sino de mis sueños.

La guerra:
Muertos, destrucciones, genocidios. Pueblos abatidos de nostalgia. Champán en los despachos.

La maldita caja:
Me levanté por la mañana temprano, madrugador como siempre, como buen vasallo, como buen obrero. Rápidamente me senté en el sofá, abriendo los ojos con fuerza para no quedarme dormido, y recibí mi dosis diaria, mi habitual inyección matutina. Ya podía acudir al trabajo, ya conocía el tema del día.

Amor más allá de la cama:
Un ambiente gélido y hostil inunda la inmundicia de las calles. Ellos, bajo un puente al que llaman casa, se abrigan tiernamente con abrazos.

La generación más pre-PARADA de la historia:
«Estamos ante la generación más preparada de la historia de España», dice un periodista en televisión. «Qué orgullo», piensa un joven mientras observa las listas del paro. 

Impuestos porque sí:
–¿Qué es ese papel que tienes entre manos, mamá?
–La factura del agua.
–¿La factura del agua? –pregunta el hijo sorprendido–. Pero si en el colegio nos han dicho que los recursos de la naturaleza no cuestan dinero. 
–Por supuesto que no, cariño. Solo hay que pagar por el agua, el suelo, el sol… pero el resto es gratis. 
–Ah… –dice el niño con cara de no entender nada.

Qué raros son los humanos:
«No pasa nada, vuelva mañana», dice el niño al monstruo. «Por supuesto, vendré», contesta éste. Y se marcha pensando en lo raros que son los humanos.

Tu nombre:
Tengo una lista de contactos repleta de nombres, pero en negrita, remarcado, solo hay uno: el tuyo.

Estoy de paso:
No me preguntes dónde voy, no lo sé. Solo sé que estoy de paso. Iré a Marte y a Saturno, pasaré por Venus; y tú, si quieres, vendrás conmigo.

Corruptela descarada:
"Todo el mundo es inocente hasta que en 10 años salga el juicio y se demuestre lo contrario", dice el corrupto con 20.000€ en la mano y un billete de avión en el bolsillo.

Geriatría:
Al despertar, atado a su silla, ansiaba la noche para aferrarse a la vida, pues solo vivía mientras dormía.

Un sueño que uno sueña soñar:
He soñado contigo. Caminabas a mi lado con tu bastón de madera y pude admirar tu rostro de nuevo. Creía que te habías olvidado de visitarme en sueños.

Años perdidos:
Se fue dando cuenta de que la vida se le escapaba entre los dedos, de que los años habían pasado sin sentido. "¿Dónde está mi tiempo perdido?", se preguntaba mientras se hacía un hueco entre los cojines del sofá. 

La televisión:
No había sido un buen día. Deseaba llegar a casa y reencontrarse con ella. Llegó, se sentó y dejó de pensar, como cada día.

*Todas las obras aquí mostradas están protegidas bajo licencia Creative Commons y poseen derechos de autor a nombre de Enrique Bonilla Algovia.